7/1/20

Enseñanza del Oasis de Adoración 05-01-20






"1. En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2. Ella estaba en el principio con Dios. 3. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5. y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13. la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad"
(Jn 1, 1-14)

     Cuando alabamos a Dios, recibimos liberación y sanación. Para poder comprender lo que hoy quiere decirnos el Señor en su Palabra, pidamos al Espíritu Santo para que quite en nosotros todo lo que no es de Él, y así nuestro pensamiento se una con el Suyo.

     San Juan de manera muy bella y poética, en la introducción a su Evangelio, nos muestra la verdad más sublime: que “la Palabra se hizo carne”(Jn 1, 14). La Palabra que es Jesús, “vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Jn 1, 11-12). Jesús quiso hacerse uno de nosotros, entró en nuestra historia, en la familia de Nazareth (cfr. Mt 2, 23), para recorrer nuestra vida, desde el momento del nacimiento (cfr. Mt 1, 18-1) hasta su muerte en el Calvario (cfr. Mc 15, 33-41).

     Cristo es el esperado por los siglos, a quien los ángeles han cantadado: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.» (Lc 2, 14), los pastores han corrido a toda prisa para conocerle (cfr. Lc 1, 16) llenándolo de pequeños detalles en los que le mostraron su amor y los reyes de oriente le han ofrecido su adoración junto con oro, incienso y mirra (cfr. Mt 2, 11).

     La Luz de Jesús nos hace ver todo en su justo valor, al entregarse por completo a cada ser humano, en este pequeñito Niño. Contemplemos este misterio de amor y preguntémonos: ¿qué vamos a hacer en Familia Misionera en Alianza de la Cruz (FMAC) en este año? Cuando uno se sabe profundamente libre de sí mismo ¿creen que nos podemos anclar en otra cosa que no sea Dios? San Pablo nos dice que: “el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo (2 Co 5, 17). Esto no quiere decir que se anule nuestra naturaleza humana, sino que ya no debemos anclarnos en ella, es decir, en las pasiones: enojo, tristeza, rencor, etc.

     A esta libertad apunta el Evangelio, es la Luz de Cristo que quiere que acojamos. Cuando nos anclamos en cualquier pasión, estamos prefiriendo las tinieblas a la luz. Cuando nos miramos a nosotros mismos, estamos prefiriendo las tinieblas a la luz, cuando recurrimos a la uija, el yoga, el reiki, etc.. pretendiendo buscar luz, es cuando nos equivocamos y vamos hacia la oscuridad.

     Por la gracia del bautismo y la confirmación hemos recibido la plenitud del Espíritu Santo, tenemos la Luz de Cristo. Pero si nos anclamos en nuestras pasiones, ¿cómo puede esta luz brillar en nuestra vida? Cada vez que nos dejamos vencer por las contrariedades, crisis, problemas, etc, vamos caminando hacia la oscuridad. En cambio, cuando recibimos su gracia y le decimos que SI a Dios, nos liberamos y estamos en la luz.

     Las quejas, reclamos, mal humor, en conclusión, cualquier actitud que no viene de Dios, nos ancla en la oscuridad. Aprendamos a contemplar a la Sagrada Familia, nunca se quejaron ni reclamaron a Dios en sus problemas y dificultades. En el momento en que Jesús estaba clavado en la Cruz, la Virgen no reclamó, no le pidió a su Hijo que hiciera un milagro para que no muriera y así Ella no se quedara sola. 

     Cuando experimentamos nuestras debilidades, y caemos en ellas, esto nos debe ayudar a darnos cuenta en dónde estamos parados, es una oportunidad para reconocer nuestras faltas con humildad y volver a Dios. Por naturaleza humana siempre estamos buscando el ser bien vistos por los demás, que nos reconozcan, pero cuando conocemos a Jesús, lo que deseamos es que Él sea reconocido.

     Estamos acostumbrados a vivir la Navidad de tradiciones, y esto en sí no es malo, siempre y cuando nos conduzca al verdadero sentido que tiene: preparar el corazón para recibir a Jesús nuestro Salvador. Todo el bien que hay en nosotros es Gracia de Dios. Todo lo que es contrario al bien, cualquier pasión desordenada, como cuando aparece en nuestro corazón un actuar caprichoso, debemos de hacerlo a un lado, porque no viene de Dios, sino de nuestra propia naturaleza.

     Aceptemos con amor y alegría todo lo que Dios disponga para nosotros en este Nuevo Año, pase lo que pase, o suceda lo que suceda en Familia Misionera en Alianza de la Cruz (FMAC) y en nuestras vidas en particular, seamos hombres y mujeres de fe: “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (Mt 6, 33). Dios nos invita a una confianza absoluta en Él.

     La Madre Teresa de Calcuta decía: “que mi luz sea Tu Luz y en mi luz te vean a Ti brillar”. Acojamos con un corazón abierto y dispuesto esta Luz que Cristo nos ha traído con su venida y seamos luz para iluminar a este mundo que hoy tanto lo necesita.

Hno. Francisco María de la O


Oasis de Adoración
Los invitamos al Oasis de Adoración todos los domingos de 10:00am. a 1:00pm. en Buenos Aires 2901, Colonia Providencia, Guadalajara, Jalisco.





22/12/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 22-12-19




¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! 
(Lc 1, 45).

     Al recibir la Virgen María el saludo del ángel Gabriel “se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo” (Lc 1, 29), pero una vez que comprende lo que desea de Ella, se abandona por completo a Dios: “he aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra”(Lc 1, 38), sin embargo, su caminar fue de fe, porque no sabía cómo iba a ser su vida.

     Nuestra Madre se encaminó presurosa a casa de su prima Isabel, porque siempre estaba deseosa de hacer la Voluntad de Dios. No fue a casa de Isabel para decirle que Ella había sido la elegida, sino para ponerse a su servicio durante tres meses. Es recibida por su prima Isabel quién la reconoce como la “Madre del Salvador”, porque el niño saltó en su vientre en cuanto oyó su saludo y la felicita por haber creído.

     Aprendamos como María a vaciarnos de nosotros mismos y hacernos pequeñitos. Muchas veces creemos saberlo todo. Es momento de hacer a un lado lo que “creemos saber”, para abrirnos a la acción de Dios, a lo que Él nos quiere enseñar.

     María proclama ante su prima Isabel todo lo que Dios ha realizado en Ella en el “Magníficat” (Lc 1, 46-79). Lo más grande que Dios ha hecho en María, es que Él es en Ella. Dejémonos enseñar por nuestra Madre, que como nadie tiene los mismos sentimientos de Cristo (Flp 2, 1-11) y oremos por nuestros hermanos cristianos, para que experimenten el gozo de tenerla como Madre.

     Que en esta Navidad Jesús nazca en nuestro corazón y lo abracemos en los seres queridos, abriéndonos al perdón y al amor. Jesús sabe muy bien lo que estamos viviendo: problemas, enfermedades, etc. Confiando en Él, es cómo puede transformar cualquier situación por difícil que sea.

     Un gran ejemplo que Jesús quiere mostrarnos es a través de lo que vivió Santa Faustina Kowalska. Ella se sentía profundamente agobiada, experimentaba una gran responsabilidad por dar a conocer lo que Jesús le había revelado en relación a la Divina Misericordia. Puede ser que nosotros también, ante los retos y dificultades que vivimos estemos preocupados, sin embrago, a pesar de lo que estamos pasando, hagamos nuestro el mensaje que Jesús le dio a esta santa:

     “¿Por que te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?
Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra tus ojos del alma y dime con calma: "Jesús yo en ti confío".

     Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.

     Dime frecuentemente: "Jesús, yo confío en ti". Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuado me dices: Jesús, yo confío en ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía.

     Continúa diciéndome a toda hora: "Jesús yo confío en ti". Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Las fuerzas de la oscuridad quieren eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en Mí, abandónate en Mí. Así que no te preocupes, echa en Mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: Jesús yo confío en Ti y verás grandes milagros. Te lo prometo por Mi AMOR.”

     La Virgen María es el máximo ejemplo de la confianza en Dios, que Jesús desea que cada uno de nosotros tengamos. Ella fue interpretando su vida poco a poco, conforme fue caminando, hasta el Calvario. Su primera gran prueba, de muchas, fue la de quedar embarazada por obra del Espíritu Santo y que San José no lo supiera y decidiera repudiarla en secreto (cfr. Mt 1, 19).

    San José acepta esta prueba que también para él fue durísima, hasta que el ángel en sueños le revela el designio de Dios (cfr. Mt 1, 20), entonces a partir de este momento, se entrega sin reservas a la misión. Mucho tenemos que aprender también de San José, quién es Patrón de la Iglesia Universal.

     Las cosas nunca fueron nada fáciles para nuestra Madre, que se vio rodeada desde el principio de grandes dificultades. Estaba escrito que Jesús tendría que nacer en Belén: “Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.” (Mi 5, 1), tuvo que ir con San José a empadronarse a Belén cuando estaba por dar a luz: “Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.” (Lc 2, 1). “Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta” (Lc 2, 4-5).

Estando en Belén, José y María no encuentran lugar para quedarse y Jesús nace en un pesebre:
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.” (Lc 2, 6-7). A penas nace Jesús, y es perseguido por el rey Herodes para matarlo:

“(…)El Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle»” (Mt 2, 13).

     Reflexionemos un poco en cada uno de los problemas por los que tuvo que pasar la Sagrada Familia. Comparemos nuestros problemas con los suyos, ¿podríamos decir que son mayores?Aprendamos como ellos a poner toda nuestra confianza en Dios y a caminar en fe, porque todo lo que vivimos, por más difícil que sea, nos ayudará a crecer espiritualmente (cfr. Rm 8, 28).

Hno. Francisco María de la O
Oasis de Adoración
Los invitamos al Oasis de Adoración todos los domingos de 10:00am. a 1:00pm. en Buenos Aires 2901, Colonia Providencia, Guadalajara, Jalisco.







20/10/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 20-01-19






«Es necesario orar siempre, sin desfallecer» (Lc 18, 1)

      Con tristeza vemos cómo cada vez más avanza la maldad en el mundo. Sin embargo, frente a los peores escenarios, lo que siempre nos salvará es nuestra relación con DIOS, El rendirnos ante Él y abrirle el corazón. Recarguémonos en el corazón de Jesús para que nos renueve. El Señor es el Amor de los amores, Él nos AMA siempre, a pesar de nuestras infidelidades.

     Hermanos, en un acto de humildad, nos hemos preguntado:¿Quién es Jesús? Esta es una pregunta que necesitamos hacernos todos los días. En la medida que nuestro corazón se abra por medio del Espíritu Santo a la Gracia, podemos compartir este gran misterio, el misterio de la Redención (cfr. Jn 3, 16), de nuestro Dios que ha querido abajarse y hacerse uno de nosotros (cfr. Flp 2, 6-11), que ha cargado con nuestros pecados, que solo busca purificarnos, sanarnos y liberarnos ( cfr. Is 53, 5).

     Por amor al Padre se dejó humillar, abofetear, (cfr. Is 53, 7) ¿Quién es este Señor que domingo a domingo está aquí frente a nosotros en el Santísimo Sacramento? Pidámosle que nos ayude a comprender su grandeza y profundo amor por cada uno de nosotros.

     A partir de que San Pablo conoció a Cristo en el camino hacia Damasco y fue tumbado del caballo (cfr. Hch. 9, 1-20), se enamoró de Él tan profundamente que llegó a exclamar: “ todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo” (Flp 3, 8); Y también: “corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús”. (Flp 3, 14).

     Preguntémonos sí es así también para nosotros como lo fue para San Pablo. Enamorarse de Jesús solamente se consigue por medio de la oración constante, como nos lo dice hoy la Palabra del Señor; hablándole a Él, platicándole nuestra historia, es así como Él va tomando de nosotros toda nuestra vida, para llevarnos a alcanzar su estatura (cfr.Ef 4, 13).

     Se necesita en este caminar abajarnos, humillarnos, (cfr.Lc 14,11), hacernos como niños (Mt 18, 3). Desprendernos de nuestra manera de pensar (cfr. Ef 4, 22) y tomar la Suya (Rm 12, 2). Solamente así nuestra vida se irá a transformando. Es una oportunidad inmerecida el poder estar frente a Jesús en el Santísimo Sacramento, es escoger la mejor parte (cfr.Lc 10, 42).

     Hoy Jesús nos invita a orar sin cesar, de manera que las cosas del mundo no nos afanen hasta el punto de olvidarnos de Él: “«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola»” (Lc 10, 41). Aprendamos a poner la oración en el primer lugar de nuestra vida como María, que se quedó a los pies de Jesús para escuchar su Palabra: “María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.” (Lc 10, 42), vivir así, es anticipar la eternidad aquí en la tierra, esto es lo que Jesús desea de cada uno de nosotros.

Hno. Francisco María de la O 

OASIS DE ADORACIÓN

Los invitamos al Oasis de Adoración todos los domingos de 10:00am a 1:00pm en Buenos Aires 2901, Colonia Providencia, Guadalajara, Jalisco.







13/10/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 13-10-19






«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?» 
(Lc 17, 17).


     ¿Cuántos, sino todos, le hemos pedido a Dios que se compadezca de nosotros, ya sea en una enfermedad, situación de pecado, problema familiar, o económico? Acercarse a Dios es algo muy bueno, es un acto de fe y un don del Espíritu Santo.

     En el Evangelio de hoy Jesús les dice a los leprosos que se acercaron para pedirle su sanación que acudan con el sacerdote y mientras van caminando, se curan. Ese don del Espíritu Santo, por haberse acercado a Jesús, es el que los impulsa para obedecerlo.

     Todo esto es algo muy bueno, pero hay una diferencia entre los diez leprosos. Solamente uno, es el que regresa con Jesús, se postra ante Él, y le agradece. La mayoría de nosotros, después de haber pasado por alguna situación difícil, de enfermedad, o de cualquier tipo, al sentirnos bendecidos, nos miramos a nosotros mismos y nos olvidamos de agradecer Dios.

     Jesús confronta: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». (Lc 11, 17-18). Jesús exhalta la fe de este hombre y es a lo que hoy nos invita, al agradecimiento las 24 horas del día.

     El agradecimiento a Dios debe ser para todo cristiano una forma de vida, nos dé o no nos dé lo que le pedimos. Él ya conoce cuáles son nuestras necesidades. A nosotros nos toca estar abiertos a lo que venga y cuando venga.

     Los diez leprosos tuvieron una actitud de fe en Jesús y su Palabra. Su respuesta es de confianza absoluta, les pide que vayan con el sacerdote y lo hacen inmediatamente, y mientras van en camino, se sanan. La medida de los milagros de Cristo es nuestra fe.

     ¿Qué debemos de hacer nosotros? Confiar, con una fe operativa para seguir las indicaciones de Dios. Si no vemos más milagros, es porque actuamos desde nosotros y no desde Dios. Muchas veces queremos forzar las cosas, en vez de tener una actitud de abajamiento y de estar dispuestos a confiar en Dios, a lo que Él quiera y no a lo que nosotros queremos.

     Solamente uno de los diez, rompe con los miedos, inseguridades y grita de júbilo por lo que Dios ha hecho en él como un niño, lleno de confianza. Puede suceder que después de haber obtenido un milagro de Dios, aparezca el miedo, las barreras y los respetos humanos, como sucedió a los demás leprosos.

     La actitud que Dios quiere que tengamos, es la del leproso que regresa para agradecer, porque es una actitud de verdadera humildad y confianza, pregunto: ¿ a cuatro años de estar en "FAMILIA MISIONERA EN ALIANZA DE LA CRUZ" (FMAC), la comunidad a la que pertenecemos, a nuestros 20, 30, 40, 50 o más años, ya se encuentra en nuestro corazón esta humildad y confianza?

     La santidad es para todos, aunque estemos lejos, tan fácil como dejarnos moldear por Dios, que su voluntad se haga en nosotros. Solo uno dio las gracias, somos muchas veces ingratos, hagamos el propósito de rendirnos a Él a partir del día de hoy para el resto de nuestra vida.

     Dios nos bendice siempre, nos conceda un favor o no, nos cure de una enfermedad o no. Él conoce cuál es el mejor momento para sanarnos. Si de Dios aceptamos los bienes, ¿por qué no aceptamos también los males? (cfr. Jb 2, 10).

     Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda, hizo este milagro primeramente, en consideración con ella, porque en ese tiempo, quedaban totalmente desprotegidas, nunca por hacer cosas espectaculares, ni mucho menos llamar la atención. En la sociedad de hoy, en cambio, queremos evidencias externas porque nos dejamos llevar por lo “sensible”, sin embargo, Dios no quiere que vivamos angustiados por nuestra vida, que comeremos o con qué nos vestiremos (cfr. Mt 6, 25).

     Ante estas preocupaciones humanas la respuesta de Dios es: "Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mt 6, 33). Dios quiere que seamos prósperos, pero que nuestra confianza no esté puesta en lo material, aprendamos a confiar en la voluntad de Dios, permitamos que Él cincele en nosotros la imagen de Cristo.

     Los enemigos del hombre: el demonio, el mundo y la carne están siempre al acecho. El demonio se encarga de quitarnos lo que Dios ha sembrado en nuestro corazón, ahogando su Palabra entre los abrojos (cfr. Mt 13, 1-9); con las tentaciones nos ataca principalmente con nuestro defecto dominante para hacernos caer, necesitamos mantenernos siempre vigilantes. El mundo nos seduce con sus formas de vida contrarias al Evangelio, y si no nos cuidamos, fácilmente podemos caer por nuestra propia debilidad (carne).

     Jesús en el Evangelio nos ha mostrado cuál es su voluntad, que no es otra que vivir en el amor(cfr. Jn 13, 34); la sencillez (cfr. Mt 10, 16); la humildad (cfr. Mt 23, 12); y el servicio (cfr. Mc 9, 35), y para que esto pudiera darse, es decir, para salvarnos, anunció a sus discípulos que tendría que padecer mucho (cfr. Lc 9, 22).

     Para confirmar y fortalecer a sus discípulos, en relación a su Pasión, se lleva a Pedro, Santiago y Juan, (quiénes lo acompañarían más de cerca en su Agonía en el Huerto de Getsemaní), al Monte Tabor y ahí se tranfigura (cfr. Lc 9, 28-36).

     Pedro se mira así mismo y exclama: “«Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»” (Lc 9, 33). Lo domina el mundo, el demonio y la carne cuando quiere persuadir a Jesús para que no vaya a Jerusalén a morir: “Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! (Mt 16,22-24). Jesús en cambio, reprende al demonio que estaba hablando a través de Pedro, porque lo quería apartar de su misión. Aprendamos del Maestro a no dejarnos vencer por las tentaciones.

       Es muy complicado descubrir la voluntad de Dios, cuando nos miramos a nosotros mismos, tan fácil, en cambio, cuando lo hacemos desde Su mirada. Muchos de los discípulos de Jesús se escandalizaron cuando les habló de su propia carne y sangre como alimento y bebida de vida (La Eucaristía): “Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él (Jn 6, 66). Muchos dejaron a Jesús por el miedo a la exigencia, y Él no fue detrás de ninguno para pedirle que se quedara, por el contrario preguntó «¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6, 67) Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna,” (Jn 6, 68). Pedro reconoce quién es Jesús y se queda con Él.

     En “FAMILIA MISIONERA EN ALIANZA DE LA CRUZ” (FMAC), nuestra Espiritualidad es: “Si quieres venir detrás de mí: niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme” (Mc, 8, 34). Es muy importante que nos demos cuenta de cómo estamos parados frente a Dios, que desea que vivamos en la unidad, por eso desterremos entre nosotros envidias, celos, divisiones, llevemos este momento de adoración que tenemos los domingo (Oasis de Adoración) a lo largo de toda la semana. No nos detengamos pensando lo que otros puedan decir de nosotros, estas actitudes pueden llevarnos a dejar la comunidad, tengamos por eso mucho cuidado.

     Jesús nos pide: fidelidad, pureza de intención, docilidad y obediencia. Tengamos mucho cuidado con las tentaciones, permitamos que Dios nos purifique y nos quebrante. Si a pesar de ser interpelados, cuestionados, etc., perseveramos dentro de nuestra comunidad, en esto se manifiesta que estamos siendo conducidos por el Espíritu Santo, sin embargo, cada uno tenemos la libertad de seguir o no.

     San Luis María Grignon de Monfort ha dicho que el Ejército de María dará la vida, por esta razón, qué bueno que nuestra Iglesia esté siendo purificada, para que surjan corazones abiertos a la acción del Espíritu Santo, listos para servir y entregar la vida.

     Es momento de desaprender lo mal aprendido para aprender lo que Jesús quiere de cada uno de nosotros: corazones humildes y obedientes, dispuestos para hacer su voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida y siempre agradecidos.


Hno. Francisco María de la O

Oasis de Adoración
Los invitamos al Oasis de Adoración todos los domingos de 10:00am. a 1:00pm. en Buenos Aires 2901, Colonia Providencia, Guadalajara, Jalisco.


4/8/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 04-08-19



“Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col 3, 1).


En nuestra Comunidad de Familia Misionera en Alianza de la Cruz (FMAC) la Virgen María anhela que vivamos el Evangelio de forma radical y nos ha dado una Espiritualidad: “Si quieres venir detrás de mí: niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme (Mc, c. 8, v. 34) y un Carisma: “Ámense como yo los he amado” (Jn, c. 13, v. 34).

¿Cómo podemos hacerlos vida? Empezando por conocernos a nosotros mismos y aceptándonos tal cual somos, después tomando con amor lo que Dios nos envié según nos va mostrando en la vida de cada día. Por último siguiendo a Jesús, obedeciéndolo en todo, para así llegar e vivir en el AMOR. Expulsemos de nosotros el celo, la envidia, la desolación, la depresión, el coraje, el rencor, etc. Somos humanos y podemos sentir estas pasiones, pero no permitamos que se aniden nunca en nuestro corazón.

Hoy la Palabra de Dios nos invita a que no llenemos nuestro corazón de los bienes materiales, que en sí mismos no son malos, simplemente son medios, el problema radica cuando nos esclavizan y pretendan ocupar el lugar que únicamente le pertenece a DIOS.

San Ignacio de Loyola en su vida muchas veces quiso llenar su corazón con estos bienes, sin embargo, le dejaban siempre insatisfecho. En cambio, cuando reflexionaba en la mortificación que hacían los hombres santos, su corazón experimentaba una alegría muy profunda, gran consuelo y paz. Cada uno de nosotros reflexionemos: ¿de qué está lleno nuestro corazón?

Es bueno que busquemos superarnos en este mundo y tengamos metas, el problema es cuando estas metas están enfocadas únicamente en el plano terrenal, en los bienes materiales. Para Jesús esto representa ser “insensato” o “necio”, porque nuestra meta y fin para el que hemos sido creados, es para llegar al Cielo con Dios, aquí en la tierra no tenemos una morada eterna. Nuestra Madre, la Virgen María nos lo ha estado repitiendo constantemente en sus mensajes: oración, penitencia, sacrificio, etc. Los bienes de la tierra son efímeros, en cambio los del cielo, son eternos.

Satanás es el príncipe de este mundo. En las tres tentaciones que tiene Jesús en el desierto, están reflejadas todas las que puede un hombre tener en la tierra (Mt 1-11) y las experimentó para enseñarnos.

La primera tentación es en relación con el apetito sensible y la codicia de los bienes terrenales,( de lo que hoy trata el Evangelio de este domingo). Jesús después de un ayuno de 40 días estaba hambriento y el demonio lo seduce para que utilice su poder y de mala forma resuelva su necesidad.“Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»” (Mt 1, 3-4).

La segunda tentación es la vanidad o vanagloria, el demonio tienta a Jesús para que inútilmente use su poder al arrojarse del alero del templo, para hacerse “famoso” y sea “reconocido”. Muy astuto el enemigo utiliza la misma Palabra de Dios para tentar. "Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.» Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.»" (Mt 4, 5-7).

La tercera tentación es el poder, que lleva a la soberbia, y es también idolatría en cuanto que interpone cualquier cosa por encima de Dios:" Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.» Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.»" (Mt 8, 10).

Hoy en día son muy grandes los engaños del demonio, que se reviste de ángel de luz (Cfr.2 Co 11, 14), al aprobar como algo “bueno” el aborto, la eutanasia, la ambición y el poder. Jesús nos enseña antes de iniciar con su misión cómo debemos de vencer las tentaciones. Al final, al salir victorioso, los ángeles lo sirven (Cfr. Mt 4, 11), esto significa que reconocen que Jesús es DIOS.

Ni los ejercicios de piedad deben “absolutizarse” o “divinizarse”, porque son medios que nos deben de llevar a tener un encuentro con Cristo vivo. Al que debemos “absolutizar” es a JESÚS en nuestra vida y vivir para AMAR. Hoy la Iglesia esta siendo purificada y que bueno que así sea. Pablo VI en una de sus cartas expresó que “el humo de Satánas entró en la Iglesia” por la secularización y falta de unidad interna de la misma Iglesia. Los católicos nos hemos vuelto muy “manga ancha” y “permisibles”. El Papa Francisco nos ha llamado la atención al decirnos: “Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, (…) ¡La fe es entera, no se licúa, es la fe en Jesús!, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que me amó y murió por mí.” (Conferencia a los jóvenes argentinos, julio 25 2013).

La ambición por un mundo mejor para la humanidad, ¿a dónde nos está llevando? Hoy se dan muchas contradicciones, por un lado, gracias al progreso de la ciencia, aumenta la esperanza de vida, pero por el otro, se rentan vientres, se cometen abortos de los cuáles se obtienen celulas madre, se permite la eutanasia y muchas cosas más.

¿Hasta cuando entenderemos lo que significa “busca primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se se te dará por añadidura” (Mt 6:33); que “consideremos los lirios del campo que no trabajan ni hilan y ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos” (Lc 12, 27); que lo único que vale la pena y por lo que estamos en este mundo es para seguir a Jesús (Cfr.Mt 19, 27) que nos promete a cambio el ciento por uno y la vida eterna (Cfr.Mt 19, 29)?

Ante tanta maldad en el mundo quisiéramos resucitar a los grandes hombres y mujeres como San Juan Pablo II, o a Santa Teresa de Calcuta, sin embargo, ahora hermanos, nos toca a nosotros, que hemos sido llamados a ser santos ( Cfr.1 Co 1, 1-3). Que nosotros en Familia Misionera en Alianza de la Cruz y otras nuevas comunidades que están surgiendo seamos un fruto de la purificación de la Iglesia, que sea para cada uno un deber, es tiempo de vivir el Evangelio de forma radical. No tiene ningún caso hablar sobre los santos o colgarnos muchas medallas si no vivimos cómo Jesús quiere. De nada serviría tampoco tener una comunidad muy grande si falta el compromiso. Jesús se quedó solo en la Cruz fue tratado como el peor de los criminales y gracias a su sacrificio y obediencia al Padre, la Iglesia está viva.

Jesús no es un área de nuestra vida, debe de ser el centro que rija todas las demás áreas. No subestimemos tanta misericordia de Dios, ya Cristo nos ha salvado, ahora nos falta a nosotros trabajar en lo que está de nuestra parte para llegar a la santidad. En Familia Misionera en Alianza de la Cruz (FMAC), en la Ciudadela del Monte Tabor (en dónde se construirán varias obras de misericordia como una clínica provida y hogares para hombres, mujeres, niños y ancianos) la virgen se encargará de que surja al mundo, a nosotros nos toca convertir nuestro corazón, que así sea, para la Gloria de Dios.

Hno. Francisco María de la O

OASIS DE ADORACIÓN

Los invitamos al Oasis de Adoración todos los domingos de 10:00am a 1:00pm en Buenos Aires 2901, Colonia Providencia, Guadalajara, Jalisco.

19/5/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 19-05-19







“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros” (Jn 13, 34-35).


Los cristianos somos los encargados de portar la Buena Noticia, el mandamiento del amor: “ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 13, 34), que resume todo el Evangelio que Cristo nos predicó con su Palabra y ejemplo.


¿Qué tanto estamos enamorados de nuestro Señor para proclamar este amor? La mejor forma de verlo reflejado en nuestras vidas, es dando testimonio al servir y perdonar al prójimo, y aunque “llevamos este tesoro en recipientes de barro” (2 Co 4, 7), hoy más que nunca, el mundo reclama la presencia de Dios, que nos ha prometido estar con nosotros hasta el final: “ Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).


Tengamos una conciencia de fe, a pesar de que veamos lo mal que está el mundo, recordemos lo que el Señor en su Palabra nos dice: “ánimo, no tengan miedo, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33); y también:“no te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien” (Rm 12, 21).


Si estamos enamorados de Jesús, no podemos quedarnos de brazos cruzados, porque “quién ha encontrado a Cristo no lo puede retener para sí” decía San Juan Pablo II, y con otras palabras San Pablo: “la caridad de Cristo nos apremia” (2 Co 4, 14) . Utilicemos todos los medios para evangelizar a Cristo vivo, como nos lo ha pedido el Papa Francisco.


En Familia Misionera en Alianza de la Cruz, para poder vivir el carisma que la Virgen nos ha dejado: “ámense los unos a los otros como yo los he amado”(Jn 13, 34), debemos seguir nuestra espiritualidad: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." (Mt 16, 24).


Todo el Evangelio se remite al amor, como un sello que nos debe de caracterizar y que debemos de vivir. De nada sirven los rezos, estudios de la Biblia y formación en nuestra fe si el amor no está presente (con esto no estoy diciendo que todo esto no sea importante). Es bueno que Dios nos haga detenernos para que veamos cómo estamos parados frente a Él. Hasta en los grandes proyectos para Dios si no está el amor presente, no tienen sentido, que nos falte todo menos el amor. ¿Cómo estamos viviendo el amor con nuestros familiares, vecinos, compañeros de estudio o de trabajo, etc?


Cuántas veces vamos detrás de Jesús y queremos organizar, pero buscándonos a nosotros mismos, sin negarnos, siendo presumidos y pretendiendo ser siempre los primeros, porque no nos gusta tomar los últimos lugares. Nos ponemos en un status, en un peldaño y ya no queremos bajarnos de ahí.


¿Qué es aquello que predomina en nuestras vidas? ¿celos, envidias, sensualidad, depresión? ¿O estamos buscando sinceramente vivir en el amor? ¿Estamos aprendiendo a ser sencillos, dóciles, humildes como la Virgen María?

El Señor nos pregunta a cada uno: ¿quién quieres ser y a dónde quieres llegar? Él no vino a presumir que era Dios, por el contrario asumió nuestra humanidad, no envió a nadie más, Él mismo quiso venir y no se escandaliza de quiénes somos los seres humanos, más aún anda mendigando nuestro amor. Se hace hombre (Cfr. Jn 1, 14), siervo, esclavo; acepta la muerte y una muerte de Cruz, con tal de salvarnos. Esto hizo Dios, dándonos el máximo ejemplo de negarse a sí mismo por amor (Cfr. Flp 2. 7-17).

Seguiremos siendo débiles, sin embargo, lo importante es perseverar hasta el final de nuestra vida. Que nos caractericemos en el amor vivido entre nosotros. Jesús nos da el ejemplo en el Huerto de los Olivos, no pide desde Él sino desde su Padre: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22, 42). Sabía que su alimento era hacer la voluntad de su Padre, tomar su Cruz y dar la vida por todos (Jn 4, 34).


No pongamos nuestro pensamiento por encima del de Dios. Dejemos de juzgar y criticar. Todos queremos una humanidad renovada, sin embargo, no se conseguirá solamente platicando de los males que nos aquejan como sociedad; la humanidad cambiará cuando aprendamos cada uno a “dar hasta que duela”, como decía la Madre Teresa; hasta que aprendamos a amar de verdad.


Mañana cumplimos 4 años de la Inspiración Fundacional de Familia Misionera en Alianza de la Cruz, por lo que debemos sentirnos profundamente agradecidos con Dios, que nos ha elegido para trabajar en esta obra suya, sin merecerlo. Somos una comunidad pequeñita en dónde Dios quiere renovar su Iglesia.

El amor nos hace entrar en crisis, porque nos desinstala, haciéndonos ver quiénes somos, con nuestros errores y equivocaciones. No se trata de tirarnos ante la realidad de nuestra miseria, sino por el contrario, es una gran oportunidad de aprendizaje, para no volver a cometer esos errores, y así crecer, madurar y ser sabios. Si ante la realidad que vivimos en el mundo, de crisis, sabemos aprovecharla, creceremos como personas. Pero no olvidemos que todos estos males que vemos en el mundo, no son voluntad de Dios, sin embargo, Él los permite.

En Familia Misionera en Alianza de la Cruz, nuestra Madre no quiere que busquemos el progreso y desarrollo (no porque esto sea malo, sino que no es lo esencial), Ella quiere que aprendamos a ser humildes, dóciles, sencillos, puros de intención, que nos dejemos moldear por Jesús.

Aprendiendo a amar a la manera de Jesús, será la forma en que se instaurará el Reinado del Sagrado Corazón de Jesús y el Triunfo del Inmaculado Corazón de María. Desde nuestra miseria, Ella quiere que seamos una antorcha que se vea, sal que dé sabor (Cfr.Mt 5, 13), luz que ilumine (Cfr. Mt. 5, 14).

¿Qué es amar hasta el extremo? Dios sabe quiénes somos y no se escandaliza, hagamos nosotros lo mismo con los demás. Eso es amar. No juzgar, no criticar, ser fieles. Como Jesús en la vocación a la que hemos sido llamados y esa vocación es la de ser santos (Cfr. 1Pe 1, 16).


Hno. Francisco María de la O


OASIS DE ADORACIÓN 

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28/4/19

Enseñanza del Oasis de Adoración 28-04-19








"(…) y para que creyendo tengáis vida en su nombre" (Jn 20, 31)



     Hoy celebramos en toda la Iglesia universal la Fiesta de la Divina Misericordia. Esta fiesta fue instituida por el Papa San Juan Pablo II en la ceremonia de canonización de Santa Faustina Kowalska, en el año 2000. Nuestro Señor le dijo a Santa Faustina:

Deseo que el primer domingo después de la Pascua de Resurrección sea la Fiesta de la Misericordia (Diario, 299). Esta fecha corresponde al segundo domingo de Pascua.

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal que cada uno de nosotros experimentemos el infinito amor de Dios, por eso va más allá de cualquier devoción porque nos habla de la entrega total de Jesús a los hombres, la máxima expresión de su amor, y entre más pecadores seamos, más derecho tenemos a su Misericordia: “No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2, 17), nos dice el Señor en el Evangelio y en las revelaciones a Santa Faustina Jesús habla también al corazón de cada pecador:

Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso (Diario #1486, p. 522).

Todos de una u otra forma hemos sido heridos por el pecado, por eso no podemos prescindir de la Misericordia de Dios, la cual ha sido derramada sobre nosotros al enviar el Padre a su Hijo al mundo para que muriera en la Cruz (Cfr. Jn 3, 16), abriéndonos así las puertas del paraíso, "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).


Jesús le reveló a santa Faustina sobre el sentido de esta fiesta:

Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de mi Misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias (Diario, 699).

Este día de la Divina Misericordia tenemos la gran oportunidad de ganar una indulgencia plenaria con un verdadero arrepentimiento, confesándonos y recibiendo la comunión.

Para nosotros en Familia Misionera en Alianza de la Cruz, es una alegría muy grande que, en esta Fiesta de la Divina Misericordia, se fundó el Hogar de María llena de Gracia y Misericordia, el 03 de abril 2016, y hoy celebramos nuestro tercer aniversario. El Hogar es para acoger a mujeres que se encuentran embarazadas en estado de vulnerabilidad y que confundidas no saben qué hacer con ellas mismas y su bebé. Nuestro objetivo es salvar al bebé de la muerte y que la mamá sane su corazón aceptando y amando a su hijo.

A partir de la apertura hasta el día de hoy, hemos sido testigos del derramamiento de la Misericordia Divina en cada una de las mujeres que han acudido al Hogar, pues ya son siete los bebés salvados del aborto, y lo más grande de todo es ver cómo sus vidas se han transformado al experimentar el gran amor de Jesús y nuestra Madre, la Virgen María.



Hno. Francisco María de la O





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